Vivir en la Ciudad de Nueva York se ha convertido cada vez más en una hazaña, y eso lo sienten en carne propia miles de latinos de la Gran Manzana que tienen que “hacer malabares” para mantenerse en pie.
“A plata blanca, ya no alcanza el dinero. Seguir aquí en Nueva York es casi un milagro”, asegura el colombiano Alejandro Zamora, quien afirma que irónicamente siente que la pandemia no ha sido lo peor que ha tenido que enfrentar sino lo que vino después.
Los altos costos, el aumento en los precios de la canasta familiar, la falta de acceso a servicios básicos y la sensación de inseguridad, lo han hecho repensar si vale la pena “seguir partiéndose el lomo” en la Capital del mundo para salir adelante, como él mismo dice.
“La matemática no cuadra. Uno gana $17 la hora y menos impuestos, trabajando duro, uno no saca cheques de más de $600 por semana. Eso da $2,400 y hay que pagar $2,500 de renta, más transporte, comida y lo poquito que uno manda a la casa. No nos da. Si no tuviera a mi esposa no podríamos mantenernos a flote”, afirma el padre de familia. “Nueva York lo deja a uno sin dinero, trabajando como burro y ya ni se puede disfrutar una salidita”.
El ayudante de cocina y su mujer, quien recibe un salario mensual similar trabajando en limpieza, ya se dieron como plazo máximo este año para decidir si empacan maletas y buscan otro rumbo.
“Así como estamos ahora, ya no alcanza nada. Hay que mirar a otros lados y ver si echamos raíces en otra ciudad o un pueblo que sea menos costoso y donde se pueda vivir bien y no solo sobrevivir. Ya no quiero seguir con la angustia de que el próximo mes vamos a terminar en la calle”, agrega el inmigrante, quien está viendo la opción de mudarse a Carolina del Norte.

