El rechazo a las operaciones migratorias federales comenzó a transformarse en una protesta de alcance nacional tras una convocatoria surgida en las Ciudades Gemelas, Minneapolis y Saint Paul, donde activistas y organizaciones llamaron a paralizar el país el viernes 30 de enero.
La propuesta plantea una jornada de interrupción total de la rutina cotidiana —sin trabajo, sin clases y sin consumo— como respuesta a una serie de tiroteos mortales atribuidos a agentes federales de inmigración en distintas ciudades del país.
El llamado se produce en un clima de fuerte indignación social, especialmente en Minnesota, donde en las últimas semanas murieron Alex Pretti y Renee Good durante operativos federales, casos que se suman a los fallecimientos de Silverio Villegas González y Keith Porter Jr., mencionados por los organizadores como parte de un mismo patrón de violencia.
En el comunicado que impulsa la huelga, los convocantes aseguran que estas muertes ocurrieron mientras las víctimas participaban en protestas contra la deportación masiva, lo que —afirman— convierte los hechos en una grave violación de derechos constitucionales.
“Mientras Donald Trump y otros políticos de derecha los difaman como ‘terroristas’, los videos muestran claramente que fueron abatidos a plena luz del día por ejercer su derecho a la protesta”, señala el pronunciamiento.
El texto acusa a ICE, a la Patrulla Fronteriza y a otras agencias federales de ejecutar operativos que describen como detenciones arbitrarias y acciones diseñadas para infundir miedo en barrios inmigrantes.
